Luz de aviso frente a triángulos de emergencia

30 noviembre, 2020
J. ROBREDO
¿Mejora real o complicación innecesaria?

La última propuesta de la Dirección General de Tráfico (DGT) es la de sustituir los triángulos de señalización de emergencia que hoy es obligatorio llevar en todos los vehículos, por una luz destellante que se fijaría al techo. Una propuesta que lejos de lo que se sostiene en algunos medios, está lejos de ser aceptada y que aunque la propia DGT pretende que sea obligatoria a partir de enero de 2023, nada hay que indique que sea posible, máxime cuando tendría que contar con la aprobación de la Comisión de la UE, para su implantación a nivel europeo, donde dista mucho de contar con la unanimidad necesaria.

La DGT aduce para proponer este cambio por la alternativa señal luminosa (ya bautizada como V-16) que se convertiría en la nueva preseñalización de peligro, en su facilidad de fijarla al techo o la carrocería del coche sin tener que salir del mismo. De este modo se busca reducir el número de víctimas por atropello en las carreteras, así como el riesgo de provocar otros accidentes cuando por avería o percance el vehículo queda detenido dentro de la vía. Según la DGT, la luz de emergencia colocada en el techo o un lugar visible del coche, permite alertar a otros conductores de la presencia del vehículo tanto en condiciones de alta como baja visibilidad.

No avisan con anterioridad, como sí lo hacen los triángulos, que deben colocarse como mínimo a 50 metros del vehículo, pero la señal luminosa se emite a 360º, y se detecta con más facilidad para alertar con más efectividad a otros conductores.

Sin negar estas cualidades, la razón principal estriba en que son pocos los conductores que colocan el triángulo correctamente y a la distancia requerida, ya que lo más normal es que lo fijen a 15 ó 20 metros del vehículo, como mucho. Además, el viento puede tirar los triángulos y la lluvia o la nieve dificultan su visibilidad. Por último, su colocación pone a veces en riesgo al conductor, sobre todo en situaciones de tráfico denso, al obligarle a caminar por la calzada con el chaleco de seguridad puesto. Según la DGT, en nuestro país se producen en carretera y autovía muchos atropellos de peatones que viajaban en un coche que ha quedado averiado o accidentado, y que se ven obligados a caminar por la calzada.

Y pese a que en las autopistas está prohibido andar a pie, en 2018 el 20% (la quinta parte) de las 303 víctimas que hubo en autopistas fueron peatones. Y de ellas, según Ana Blanco, subdirectora de la DGT, 20 murieron durante la acción de poner o quitar los triángulos. Por eso la DGT recomienda ya el uso de esta luz de emergencia como complemento a los triángulos, a la espera de su obligatoriedad que en todo caso será progresiva a partir de su publicación en el código de Circulación, con un periodo de varios años para que los usuarios vayan sustituyendo los triángulos por las luces de emergencia, y curarse así en salud frente a la normativa comunitaria europea.

En algunos países, por ejemplo Corea del sur, se está también estudiando este tipo de medida para ser adoptada, aunque lógicamente están aún pendientes de aprobación los trámites legislativos pertinentes, además de la implantación en los fabricantes de vehículos del país.

Como todavía no hay consenso general entre los miembros de la UE respecto a esta luz de aviso de emergencia, la DGT se ha apuntado a las condiciones sugeridas y adoptadas por la TÜV alemana y que seguramente acabarán siendo aceptadas a nivel europeo (de ahí el nombre de V-16): una luz susceptible de fijarse magnéticamente (por imán) al techo ú otra superficie metálica del coche, o por otro medio si éste es de otro material sintético, capaz de emitir una luz intermitente de color “amarillo auto” (ámbar) a 360º durante al menos media hora, alimentada de forma autónoma por pilas o batería con una garantía de funcionamiento de al menos año y medio tras su instalación

Además, su pliego de condiciones impone otras características, como una visibilidad de más de 100 metros incluso bajo niebla, fijación resistente al viento (de hasta 90 km/h) y funcionamiento a baja y alta temperatura (desde -10º a 50º). En este momento hay ya varias luces de este tipo comercializadas, algunas sin interruptores (se encienden en cuanto detectan que han sido fijadas sobre una superficie metálica) y que además pueden usarse como linternas (con luz blanca), alimentadas por pilas de 9 voltios susceptibles de durar hasta 5 años.

Y aunque su coste no será muy elevado, sobre todo tras una producción masiva, no deja de ser un deber más para el automovilista, que cada vez ve como se le complica más la dotación de seguridad de su vehículo, con los chalecos reflectantes si sale del coche, extintores en caso de incendio (obligatorios en Alemania, por ejemplo), botiquín, recambio de luces, etc. ¿Por qué si hoy día todos los coches cuentan con la luz “warning” de emergencia (los 4 intermitentes de dirección encendiéndose a la vez) y encima todos viajamos con nuestros teléfonos móviles (por no hablar de la llamada de emergencia automática en los coches más modernos) tenemos ahora que llevar otra luz para lo mismo?

Y que no se nos hable de fiabilidad; los triángulos basta sacarlos y extenderlos (otra cosa es que se haga a menos de 50 metros del tráfico de la vía), las luces dependerán de lo que dure su pila, y pasará lo mismo que hoy ya sucede con los kit antipinchazo, eficaces en su primer año, más aleatorios en el segundo y casi inútiles a partir del tercero). Y lo mismo sirve para los que llevan en el coche una rueda de repuesto (normal o de emergencia) desinflada tras 3 ó 4 años sin comprobar su presión…

En resumen, complicar el mantenimiento de las dotaciones de seguridad no es sinónimo de aumento de la misma. Sería mejor obligar a un alumbrado mínimo de emergencia incorporado al vehículo en caso de accidente (como se ha hecho con la luz de cruce diurna hoy obligatoria) ú aprovechar también el “warning” para ello, que obligar a llevar otro trasto al que hay que hacer sitio en la guantera. En todo caso, llevar los dos triángulos reflectantes en el coche es, de momento, obligatorio según el Reglamento General de Circulación.

Los triángulos deben ser usados siempre que el vehículo quede parado y no pueda proseguir su marcha, detenidos en el arcén o ocupando un carril de la vía o parte de él. Deben colocarse al menos a 50 metros del vehículo (lo que nadie hace ni la policía comprueba), lo que puede ser peligroso para el conductor al tener que caminar por el margen de la carretera, aunque la ley también dice que la obligación queda condicionada a que las circunstancias de circulación o visibilidad no pongan en peligro al conductor.