Bajo un temporal de frío artificial
El nuevo Lexus LC Cabrio acaba de ser sometido a una congelación extrema durante un periodo de 12 horas seguidas en las cuales se intenta probar su calidad excelsa.
Todos hemos visto o leído sobre las pruebas de dureza extrema a las que se someten a los nuevos vehículos antes de ser lanzados comercialmente, sin embargo es raro ver como se comporta un vehículo en estas circunstancias climatológicas una vez puesto a la venta, salvo que uno sea el propietario. Y esto es lo que precisamente ha llevado a cabo la marca premium japonesa, con el objetivo de querer demostrar la alta calidad de sus vehículos, realizando esta dura prueba sobre uno de sus modelos más exclusivos como es el Lexus LC 500 Cabrio.
Para este experimento de resistencia que fue empleado para la realización de un vídeo, se introdujo el vehículo con la capota de cuatro capas abierta, dentro de la cámara de refrigeración de tipo industrial del Millbrook Proving Ground en Reino Unido. Esta instalación de 468 m3 se emplea para comprobar la resistencia de equipos de defensa y vehículos de carretera, a temperaturas de entre -60 °C y +85 °C, con una humedad relativa de hasta un 98 %.
En esta ocasión, se fue disminuyendo la temperatura hasta alcanzar los -18 °C (una hora fue necesaria para completar el proceso), temperatura suficiente para congelar el caucho de los neumáticos. Para incrementar la dureza de la prueba se roció el Lexus con agua para crear una capa de hielo sobre la carrocería. Al cabo de 12 horas de estar literalmente congelado, se sacó el descapotable de la cámara de frío para ser conducido en una pista de pruebas a máximo rendimiento. Con esta prueba de cambio de temperatura extremo se pretendía demostrar que el Lexus LC Cabrio se puede conducir en cualquier estación del año en cualquier tipo de clima, incluso bajo una gélida circunstancia coyuntural.
El ingeniero senior que supervisó la prueba, Greg Fleming, aclaró que con la capota abierta, los componentes del interior del vehículo sufrieron de manera directa las condiciones extremas, esperando que tanto el climatizador, como los asientos y el volante calefactado, funcionasen correctamente al término de la prueba.
La parte más emocionante del experimento fue cuando Paul Swift, conductor de acrobacias profesional, encendió el motor V8 de 457 CV del Lexus LC Cabrio y las pantallas y todos los sistemas del vehículo se conectaron sin mostrar flaqueza alguna a consecuencia del frío extremo. Incluso la calefacción de los asientos y de la nuca funcionaron de inmediato gracias al sistema Climate Concierge.
A continuación, Swift demostró sus habilidades al conducir el LC 500 Cabrio en una ruta de pruebas por carreteras viradas hacia las montañas de Millbrook y donde el vehículo se comportó a su máximo nivel, sin derrapes ni subvirajes, manteniendo en todo el momento el confort del conductor, y desprendiendo trozos de de hielo procedentes de la carrocería a medida que aceleraba… ¡Reto conseguido!