De nada sirve disponer de altas potencias si es imposible detener el coche con suficiente precisión
En el mundo del automóvil siempre se ha dicho, particularmente en el ambiente de competición, que para ser el más rápido hay que tener también los mejores frenos a disposición.
Es verdad que los sistemas de frenado son un gran mundo, aunque es necesario matizar que dichos sistemas para los coches de calle son completamente diferentes de los sistemas que se utilizan en competición o en un coche deportivo o de carreras, siendo también muy diferentes los materiales y elementos, aunque la finalidad de ambos es la misma: “frenar el vehículo en el menor espacio posible”.
¿Cómo funcionan los frenos de un coche?
Básicamente la fricción entre las pastillas y el disco de frenos genera una energía cinética en calor que permite detener paulatinamente el coche. Es evidente que a más calor generado se consigue mejor frenada hasta llegar al límite que impone el material de fricción utilizado, así como cuanto calor sea capaz de evacuar el sistema en el menor tiempo. En el caso de sobrepasar este límite se pueden dar dos tipos de efecto que concluyen en la pérdida total de la capacidad de frenada:
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Fadding, producido al hervir el líquido de frenos
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Cristalización (discos o pastillas), perdiendo la capacidad de frenada
Además los discos sufren también deformaciones (alabeos) debido a las dilataciones y contracciones al ser sometidos a niveles de calor extremos, pudiendo romperse como consecuencia de la fatiga estructural del material.
Por supuesto, la eficiencia de la frenada también se ve influida muy directamente por una correcta elección del sistema de frenos a montar en el coche, además de un correcto mantenimiento de los sistemas para asegurar frenadas de máxima seguridad.
Es de lógica pensar que en los sistemas de frenado de competición, además de generar mucho calor, deben tener la capacidad de mantenerse constantes a pesar de su utilización muy extrema, con los tiempos necesarios para que se produzca la refrigeración de los materiales.
Sistemas de frenos de los coches de calle
En general con coches de calle cuentan con equipos de freno con pinzas y un único bombín que se combinan con discos de freno de acero en todas las ruedas, siendo en general ventilados en el eje delantero y macizos en el eje trasero, y utilizando pastillas de compuestos mixtos.
Es lógico que para coches de mayores prestaciones se realizan importantes mejoras en los sistemas de frenado en todos los sentidos.
Sistemas de frenado de los coches deportivos con discos de freno carbocerámicos
Para los coches más deportivos, uno de los pasos más importantes que se ha dado en los últimos años son los discos de freno carbocerámicos, que son capaces de aportar las mejores características de ambos compuestos que incluyen (carbono y compuesto cerámicos).
Con este tipo de discos, los grandes deportivos son capaces en frenada de generar grandes cantidades de calor manteniendo constantes las prestaciones de frenado al máximo rendimiento posible.
De hecho estos compuestos se introdujeron a finales de los años 80 en competición y actualmente ya suponen una auténtica revolución en el concepto de máximas prestaciones de frenada.
El origen primario de este tipo de frenos carbocerámicos fue la aviación y conllevan procesos de fabricación con una duración de 20 días ya que se realizan con matrices de carburo de silicio (duro, ligero e insensible al calor), consiguiendo prácticamente la insensibilidad al calor y pudiendo trabajar a temperaturas que superan los 1.000 grados centígrados sin apenas deformaciones ni dilataciones, y con una durabilidad 5 veces superior a los discos tradicionales.
Este tipo de discos son útiles en aplicaciones más extremas, por lo que son de baja utilidad en coches en los que las frenadas no sean exigentes para los que unos frenos carbocerámicos no aportan ventajas significativas e incluso pueden perder algún metro de desventaja en la distancia de frenado frente a sistemas convencionales, siendo aún de menor aplicación a los vehículos híbridos y eléctricos que ya de por si son capaces de retener con el motor al coche con menor exigencias de frenada.
No hay que olvidar que uno de los puntos fundamentales es mantener y contar con un sistema de frenado de buena calidad, lo que sin duda influencia muy directamente todas las precauciones que se puedan tomar para una correcta frenada.