Con la versión familiar Station Wagon, el Chevrolet Cruze ofrece ya tres carrocerías distintas y además estrena un nuevo motor turbodiesel, el 1.7 de 130 CV, no muy dinámico pero recomendable por su relación precio-equipamiento y consumo.
Lanzado en 2009, el Cruze es el Chevrolet más vendido desde la reunificación de la marca con la coreana Daewoo, aunque esta versión familiar SW no será seguramente la preferida del público español (en nuestro mercado los compactos familiares sólo suman el 7% de las ventas de su segmento, frente al 22% en Europa).
Este Cruze SW parte de la plataforma del sedán, con ajustes mejorados, y un leve rediseño frontal (que afecta a toda la gama desde ahora) que busca reforzar su aspecto deportivo y su singularidad. Con la batalla común de sus hermanos -2,69 m- aumenta más su voladizo posterior hasta llegar a una longitud total de 4,67 m, nada compacta para su categoría (en realidad se mete ya en el segmento siguiente), 5 cm más largo que el Cruze sedán (y 17 cm más que el 5 puertas). Anchura y altura no varían (1,80 y 1,52, aumentando la segunda sólo por las barras de techo) y la zaga cambia ahora su aspecto con un portón que baja bastante para facilitar la carga y unos grupos ópticos trapezoidales partidos entre éste y las aletas. El conjunto resulta bastante armonioso a pesar del mayor voladizo posterior.
El interior es amplio, con un salpicadero muy envolvente hasta las puertas y una fila trasera lo suficientemente amplia para acoger tres adultos, ofreciendo un buen espacio para piernas, pero lógicamente donde más gana es en el maletero, con 500 litros que suben a 1.478 con los asientos traseros plegados (que sin embargo no pliegan por completo los respaldos, impidiendo un suelo totalmente plano). De serie trae un cajón para guardar el cubreequipaje y hasta una bandeja compartimentada bajo el piso del maletero.
La unidad de pruebas venía con Stop/Start de serie (lo mismo que los 1.4 turbo de gasolina y el otro diesel, el 2.0L) con indicación en pantalla del menú de conducción ecológica. Las suspensiones son las mismas de los demás Cruze (eje anterior McPherson y torsional trasero) aunque detrás se han reforzado muelles y amortiguadores en función de su mayor capacidad de carga. La dirección es de asistencia eléctrica y los discos de freno generosos, con 300 mm de diámetro delante y 292 mm detrás, con ABS y ESP (ESC para Chevrolet).
A los tres motores ya conocidos (los 1.6 y 1.8 atmosféricos de gasolina, con 124 y 141 CV cada uno, y el turbodiesel 2.0 de 163 CV) añade un 1.4 turbo de gasolina y 140 CV que llegará más adelante, y sobre todo un nuevo turbodiesel 1.7 de 130 CV y 30,6 mkg, ya disponible y auténtica novedad que fue la unidad que pudimos conducir. Este motor (el clásico 1.686 cc de origen Isuzu) es aquí menos áspero que en anteriores realizaciones, y con un generoso par, se muestra suave y silencioso de giro, subiendo rápido de vueltas hasta su régimen de potencia máxima (4.000 rpm) y empujando muy bien desde 2.000 rpm. Para la tonelada y media de peso en vacío, aunque no sea el familiar más dinámico del mercado se mueve en niveles más que dignos (200 km/h de velocidad punta y 10,6 sg de 0 a 100 km/h). Y eso con un consumo oficial mixto de sólo 4,5 lts/100 km y 119 grs/km de CO2, lo que le permite librarse del impuesto de matriculación. Parte de las razones de este resultado están en unos desarrollos del cambio tirando a largos para su peso y potencia (57,5 km/h por 1.000 rpm en 6ª) que aunque no le penalizan la aceleración sí un poco las recuperaciones, aunque se permite circular tranquilamente a 115 km/h a 2.000 rpm en 6ª pudiendo aumentar bien de velocidad sin necesidad de bajar de marcha.
Ofrecido en 4 niveles de acabado: LS, LT, LT+ y LTZ (pero no todos llevan todos los motores), trae ya de serie desde el LS básico ABS+EBD, ESC+TCS, radio CD con lector MP3 y conexión USB y Bluetooth, con mandos al volante, 6 airbags, aire acondicionado, retrovisores por mando eléctrico y calefactables y ordenador de a bordo, cubierto por una garantía de 3 años ó 100.000 km. El acabado LT (sólo aplicable al 1.7 turbodiesel) añade sensores de aparcamiento (traseros), volante y pomo del cambio en piel, faros antiniebla y control de crucero (con limitador de velocidad), y el LT+ incluye ya cámara de visión trasera, climatizador automático, llantas de aleación (16”) y el equipo de audio con un sistema de información y ocio llamado My Link. Finalmente, el LTZ remata la oferta añadiendo el navegador GPS (con pantalla táctil de 7”), sensores de lluvia y luz (para el activado automático de faros y limpiaparabrisas) y llantas de 17”.