Superdeportivo de Lujo
Finalmente, el diseño del “concept” LF-LC de Lexus se ha hecho realidad comercial en el Salón de Detroit con el nombre de LC 500 y configurado como un coupé superdeportivo 2+2, con el motor V8 5.0 del RC-F y cerca de 470 CV, y que llegará al mercado europeo a fines del presente 2016, con un precio estimado de 120.000 euros.
En realidad, este LC 500 es un espectacular coupé 2+2 (las dos plazas traseras están bastante sacrificadas) que mantiene el agresivo estilo adelantado en 2012 por el LF-LC. Con razón el presidente del grupo Toyota, Akio Toyoda, afirmó durante su presentación que se había intentado por todo su equipo que el modelo final de calle fuera lo más fiel posible al “concept”.
El LC 500 mide 4,76 m de largo, 1,92 m de ancho y 1,35 m de alto, esto es 6 cm más largo que el actual RC-F (único coupé de la oferta comercial de Lexus), con vocación de competir con los Jaguar F-Type y BMW M4. Estrena la nueva plataforma para modelos de tracción trasera bautizada como GA-L (acrónimo de “Global Architecture for Luxury Vehicles), en la que según la marca nipona, se ha dado prioridad en este su primer desarrollo a lograr un bajo centro de gravedad y un reparto ideal del peso entre ambos ejes (52% delante, 48% detrás) gracias al uso de aluminio, fibra de carbono y materiales compuestos, así como un amplio uso de chapas de acero de ultra-alta resistencia.
Su tren rodante monta llantas de aleación de 20” de serie, (con cubiertas de 245/45 y 275/40 en cada eje) ofreciéndose en opción de 21” y aleación forjada, con neumáticos “run flat” de 245/40 R21 delante y 275/35 R21 detrás, para prescindir del peso de la rueda de repuesto, según Lexus. Los frenos recurren a discos autoventilados de gran diámetro en las 4 ruedas, con pinzas de 6 bombines delante y de 4 detrás.
El chasis ha sido ligeramente reforzado en los soportes del motor y en los guardabarros traseros, lo justo para que en Lexus afirmen que es el más rígido jamás fabricado antes en su historia (más incluso que el de fibra de carbono del LF-A), y los tirantes y torretas de la suspensión delantera son de aluminio. Se ha procurado combinar distintos materiales incluso en la misma pieza (con puertas y capó de aluminio sobre un bastidor de fibra de carbono, piso en resina “composite” con largueros de acero, etc), buscando el mejor reparto posible de pesos (la batería va montada atrás). Con 2,87 m de batalla, motor y puesto de conducción se sitúan muy cerca del suelo al tiempo que las ruedas se colocan casi en las esquinas, presentando unos voladizos más bien cortos (92 cm delante y 97 cm detrás) aunque desde luego no tanto como lo habitual en un superdeportivo.
Y es que en el fondo, este superdeportivo no lo es tanto, sino más bien un compromiso entre un deportivo clásico gran turismo (con su ubicación motriz de motor anterior y tracción posterior) y un coupé de lujo de altas prestaciones. Lógicamente, repite la mayor parte de los rasgos estéticos del concept LF-LC del que procede, incluyendo la forma de la zaga y de los grupos ópticos traseros, pero lo que más destaca es su espectacular frontal, con la enorme parrilla en doble flecha de los últimos Lexus, junto a un original diseño de sus faros de diodos, minimalista y con una elegante firma de luz diurna en forma de flecha.
Ante todo, este llamativo deportivo es un coche bonito y elegante, que es lo que pretendía la marca, como nuevo buque insignia de su gama al menos hasta que llegue el futuro sedán LS basado sobre esta misma plataforma. Y por supuesto, con unas prestaciones acordes a su deportividad, a cargo del V8 5.0 atmosférico, ya empleado en los RC-F y GS-F, aquí con 467 CV a 7.100 rpm y 54 mkg de par (a 4.800 rpm), y con la novedad de un nuevo cambio automático por convertidor de par y nada menos que ¡10 marchas!
Con este conjunto, el LC 500 anuncia 4,5 segundos en el 0-100 km/h. No hay datos oficiales de velocidad máxima ni de si ésta está autolimitada a 250 km/h, ni tampoco de consumos (están en fase de homologación). Sí se sabe que cuenta con dos modalidades de funcionamiento (Normal y Sport) donde varía el sonido del motor, mediante una válvula en el escape que se abre automáticamente por encima de 3.500 rpm. Además, también se puede regular el nivel de ruido del motor que llega al habitáculo cerrando o abriendo unos conductos del vano motor al mismo.
Y ya que hablamos del habitáculo, hay que decir que se ha procurado combinar en él lujo y deportividad, con especial atención en los detalles de control de conducción (tamaño e inclinación de volante, tacto y posición de las levas de cambio en el mismo (de magnesio), posición muy envolvente de los asientos (tapizados en Alcántara y piel), etc, montando de serie un techo transparente de vidrio (que en opción puede ser de fibra de carbono, para reducir peso y rebajar más el centro de gravedad). Detrás se ha procurado lograr dos plazas reales, aunque pequeñas, al tiempo que un maletero suficiente, sin perjuicio de colocar sobre su tapa un discreto alerón posterior móvil (que sirve a Lexus para calificar de activa la aerodinámica de este LC 500).
Por último, las ayudas a la conducción y la conectividad estarán a la última, con un nuevo sistema multimedia más sencillo y predecible de usar que el de los Lexus actuales. El equipo de audio de serie (Pioneer) es muy completo, pero hay otro aún más en opción (Mark Levinson), y entre las ayudas destacan las incluidas en el pack «Lexus Safety System +», con programador de velocidad activo (con detención automática en atascos), servofreno de emergencia con detección de obstáculos, asistente de alerta por cambio involuntario de carril, iluminación adaptativa con cambio automático de luces cortas y largas, etc.
Aunque Lexus aún no ha anunciado oficialmente la fecha de su comercialización europea, todo apunta a que será para después del verano, una vez completado el lanzamiento en EE.UU. y Japón, aunque es muy probable que las primeras unidades no se entreguen hasta final de año. Antes ya conoceremos sus precios y acabados, que en todo caso se situarán en línea con los de su más directa competencia, o sea en el entorno de los 120.000 euros.